Hoy en día son cada vez más las parejas mexicanas que eligen una unión de hecho antes que el matrimonio, dando más relevancia a la relación que a las formalidades, lo que en cierto modo es correcto. Pero también deberíamos considerar que existen regulaciones muy importantes que afectan a una pareja de hecho en asuntos: económicos, de derechos y obligaciones, fiscalidad, derechos hereditarios y un sinfín de cuestiones legales que se regulan de diferentes maneras según la comunidad a la que pertenezca cada pareja.
Lo único que tiene una absoluta igualdad en estas dos formas de relaciones es el derecho hacia los hijos, los cuales están protegidos de la misma forma dentro o fuera del matrimonio.
Ponernos a especificar cada caso en particular es una tarea ardua que nos demandaría páginas enteras y un conocimiento específico de cada relación en particular, pero lo cierto y lo que queremos dejar en claro es que convivir y casarse legalmente no son lo mismo.
El matrimonio demanda mayores obligaciones y derechos, aunque hay algunos de estos que también están comprendidos para las uniones de hecho estables.
Lo que si es una realidad es que cada vez es más común que los mexicanos elijan la unión libre, es decir una relación seria, estable, de confianza mutua y duradera, pero sin el típico anillo de compromiso y boda correspondiente. No obstante para una gran mayoría aún la tradición del matrimonio sigue siendo la muestra de unión verdadera.
La conclusión más acertada sería, dejar que cada pareja escoja la forma de convivencia que más se adapte a sus expectativas y necesidades.
Tú personalmente, ¿qué tipo de relación escogerías?